Translate

miércoles, 27 de agosto de 2014

La vida Continua Más Allá: Capítulo 10

Capítulo 10

Después de que los dioses se marcharan, nadie dijo nada. Emma se había autocastigado de tal forma, que se había ido rápidamente a meter a Tormenta en el establo.
Estaba cepillando al caballo mientras le hablaba para poder despejarse un poco de los incidentes. Suspiro al recordar otra vez el beso de Afrodita y la pasión con la que beso a Ares. Se estremeció ante ese recuerdo.
- Creo que la he cagado, chico… - dijo al caballo mientras lo cepillaba de espaldas a la puerta del establo. – Pero es que… No sé qué me pasó, la verdad… - dijo Emma resignada. – Primero el beso de Afrodita… - dijo con una media sonrisa. – Que realmente se puede confirmar que besa muy bien… No es que me guste, pero es que… Ag… - dijo dando una patada en el suelo. – Me gustan más los besos de Regina… Y luego esa mirada de Ares… - dijo parando de cepillar al caballo. – Era como si me atrapara. Como si estuviera en un hechizo. – suspiro. - ¿Sabes? Temo que Regina este decepcionada conmigo. Por caer así de fácil ante un dios de pacotilla… - Dijo con resignación. – Y encima que no creo en dios y ni en dioses antiguos… Aunque me lo tenía que plantear… - dijo con una risa. – Tampoco creía que los personajes de los cuentos que me contaban de pequeña serian de verdad…
Cuando dijo esto último no pudo reprimir una carcajada.
- No te mortifiques…. – dijo una voz en la puerta del establo. Emma se dio la vuelta para ver a Xena – Ella te ama. Esta molesta por lo que te hizo Ares, pero se le pasara… - dijo mientras se acercaba a donde estaba la rubia con el caballo. – Y por lo de Ares… Tampoco. Con el tiempo te acostumbrarás a resistirte… - dijo con una sonrisa mientras pasaba al lado de la rubia y colocaba a Argo para poder cepillarla.
Tormenta se alteró un poco.
- Tranquilo chico… - dijo Emma. – Ya… Es fácil decirlo…. – miro a la guerrera, que ya estaba cepillando a su yegua. - Tengo miedo, ¿sabes? – dijo Emma. – Regina no es una mujer fácil de tratar… Sufrió mucho y por eso se volvió malvada…
Xena la escuchaba en silencio.
- Pero cambió, ¿no? – dijo mirando a la rubia.
- Si… - dijo Emma con una sonrisa. – Es una mujer fantástica. Nunca he conocido a nadie como ella.
Xena sonrió sin mirar a la rubia.
- Eso me suena… - dijo para sí misma. – Me recuerdas a mí misma antes de dejarme llevar por la venganza y convertirme en La Destructora de Naciones y la Princesa Guerrera. – dijo Xena con una sonrisa. – No se me dan bien las palabras, eso es más típico de Gabrielle, pero me recuerdas a mí. – dijo mirándola a los ojos. – No te desanimes, Emma. Eres una gran chica. – dijo sonriéndola y acariciándole el brazo con cariño. – Te enseñare todo lo que se….
Emma sonrió. Le caía bien Xena, eso tenía que admitirlo. Y esa pequeña charla se agradecía. Ella tampoco se le daban bien las palabras. Miro como la guerrera cepillaba a su yegua de color caramelo.
- Gracias… Por la charla… - dijo Emma sinceramente. – Y por decidirte a enseñarme.
Xena la miro con una sonrisa.
- De nada… Pero seré dura ¿eh? – dijo con una sonrisa. – No llegue a ser una Señora de la Guerra por mis métodos blandengues…
Emma sonrió ante el comentario.
- Ok, ok… - dijo Emma mirándola. – Por cierto, bonita yegua… - dijo señalándola con la cabeza.
Xena sonrió.
- Si… - dijo sonriendo. – Siempre me ha acompañado… Me ha sido muy fiel… Se llama Argo… - dijo acariciando el cuello del animal.
Emma sonrió.
- Hola Argo… Encantada de conocerte… - dijo Emma acariciando al animal.
Xena miro sorprendida a su yegua al ver como reaccionaba positivamente ante la caricia de Emma.
- Le gustas… - dijo Xena. – Y es raro… - dijo frunciendo el ceño. – Nunca muestra agrado hacia otras personas. Incluso se mostró algo distante con Gabrielle al principio… - dijo sonriendo.
Emma se rio con ella.
- Bueno… - dijo Emma encogiéndose de hombros. – Según los cuentos infantiles, mi madre podría hablar con los animales. Así que seguro algo en los genes tendré…
Xena y Emma rieron a la vez ante lo que había dicho la rubia.
- Eso será… - dijo Xena. – Por cierto, bonito caballo… Un gran semental…
- Si… Se llama Tormenta… y es un chico muy bueno… - dijo Emma acariciando con adoración al caballo. – A que si chico… - el caballo relincho. – Vamos, acaríciale. No es tan malo como dicen…
Xena se acercó al caballo. Alargo la mano y lo acarició.
- Hola chico… Encantada de conocerte… - dijo Xena fascinada. – es un magnifico animal Emma…
- Si… Cuando quieras, puedes montarlo… - dijo Emma y Xena asintió. - Jejeje, creo que tu yegua esta celosa…. – dijo Emma al ver como Argo relinchaba llamando la atención de la guerrera.
- Oh vamos chica, déjame saludar a Tormenta… - dijo Xena a la yegua. – Sabes que tú eres mi preferida…
Emma se rio ante aquellas palabras y Xena se le unió en las risas.
- Vaya…. Os estáis divirtiendo y no nos llamáis… - dijo una voz en la puerta. Emma y Xena se dieron la vuelta y encontraron a Gabrielle y a Regina. – ¿Que pasa Argo…? ¿Xena te a cambiando por un chico?- dijo Gabrielle acercándose a donde estaban la rubia y la morena de ojos azules.
El caballo relinchó.
- Eso no es cierto. Solo estaba saludando al caballo de Emma. – dijo Xena mirando a Gabrielle. – Y se puso celosa…
- Ya… - dijo Gabrielle acariciando a la yegua. – Tranquila chica, Eve, Paris y yo te seguimos prefiriendo…
Xena entrecerró los ojos mirando a la rubia bardo.
Mientras, Regina miraba a Emma de reojo mientras cogía un cepillo y se acercaba a Tormenta.
Emma se había dado la vuelta cuando se acercó Regina hacia el caballo. No quería mirarla. Se sentía avergonzada por lo que pasó.
- Hola Tormenta… - dijo mientras acariciaba al caballo. – Y hola… - dijo a Emma.
- hola… - dijo Emma nerviosa. Suspiró y decidió afrontar lo que había pasado esa mañana. – Regina yo… Yo no tenía intención de que pasara lo que pasó esta mañana. Sabes que estoy muy enamorada de ti...
Regina la miro a los ojos.
- Emma…
- Sabes que te quiero un montón…
- Emma… - decía Regina.
- Regina, yo no quería besarla, yo…
- ¡Emma! – dijo Regina levantando la voz, cosa que hizo que Xena y Gabrielle junto con los caballos se asustaran. – Emma ya… Mira, se lo que pasó. Gabrielle me lo contó… Ya eso es pasado, ¿ok? Ahora vamos a comer…
Emma suspiro y asintió.
- Ok… - dijo Emma sonriendo. – Vamos.
Se dieron la vuelta y se encaminaron hacia la puerta de entrada a los establos, donde loas esperaban Xena y Gabrielle.
- ¿Todo bien? – dijo Gabrielle mirando a Emma con una sonrisa. Emma asintió. – Me alegro…
- Vamos a comer a donde la Abuelita… - dijo Emma mirando a las 3 mujeres. Regina asintió. – Me muero de hambre.

- Mmmm… Esto estaba buenísimo… - dijo la bardo echándose hacia atrás en la silla del restaurante de la Abuelita, donde habían ido a comer Gabrielle, Xena, Emma. Regina y los dos niños. Asteria y Ainia habían vuelto a la aldea Amazona. – Estoy llena…
Emma hizo el mismo movimiento que la rubia Amazona.
- Te comprendo… - dijo. – Yo también lo estoy…
Emma y Gabrielle se miraron, ya que estaban una enfrente de la otra, y se echaron a reír. Xena y Regina, ambas al lado de sus parejas y enfrente una de la otra, miraron a sus parejas con una ceja levantada.
- Sois tal para cual… - dijo Xena mirando a la bardo y a Emma. – No sé dónde os metéis todo lo que coméis…
Emma y Gabrielle se rieron más fuerte.
- Bueno… Yo lo quemo todo cuando llego a casa… - dijo Emma con una sonrisa pícara mirando a Regina, que se puso roja ante el comentario.
La guerrera y la bardo se rieron ante ese comentario.
Los niños ni se enteraban, estaban entretenidos jugando con Ruby.
- Vuestro hijo es muy bueno… - dijo Gabrielle mirando donde estaban con Ruby.
Emma y Regina miraron en aquella dirección. Sonrieron al ver como los dos niños reían por las tonterías que Ruby les hacía para poderles entretener.
- Es un buen muchacho… - dijo Emma. – Se nota que lo criaron bien… - dijo mirando a Regina, quien le sonrió.
- Si, lo es… Por él cambié… - dijo Regina sonriendo mirando a Henry que estaba enseñándole algo a Paris.
Xena y Gabrielle miraron aquellas dos mujeres que miraban con adoración al muchacho y sonrieron.
- ¿Cuántos años tiene? – dijo Gabrielle.
- 13 años… - contesto Regina viendo como Emma se levantaba e iba donde se encontraban los niños y empezaba a comportarse como una adolescente. – Y esa rubia, ahora mismo, ha vuelto a tener exactamente esa edad… - dijo levantando una ceja mientras Xena y Gabrielle reían.
- Te oí, Regina… - dijo Emma sin volverse.
Las tres mujeres rieron más.

Después de la comida, las mujeres y los niños fueron al castillo de la playa, donde ya estaban Mary Margaret y David con el pequeño hermano de Emma.
- Ema – dijo Daniel corriendo hacia su hermana.
- Enano… - dijo cogiéndole. – Uf, mamá te ha dado mucho de comer, oh as crecido desde que te vi esta mañana…
El niño se echó a reír y se abrazó a su hermana
- Te quero… - Dijo dándole un beso.
- Yo también, hermanito… - dijo Emma con una sonrisa.
- Gina… - dijo el niño viendo a la morena que estaba detrás de Emma y a la que le tendía los brazos. Emma al darse cuenta se separó corriendo. – Ema, jo… quiero ir con Gina... – dijo protestando.
- No… - dijo Emma corriendo con el niño. – Tú te vienes conmigo. Te voy a secuestrar… - se subió a lo alto del castillo. – Ahora te tienen que rescatar de mí…
- Gina, ayuda… - grito el niño medio riendo ya que Emma le hacia cosquiñas.
- Cariño, no puedo… - dijo Regina desde abajo. – Pero te mando a Henry para que te salve de las garras de la malvada Emma. – Daniel sonrió.
- Ei… Eso no vale… - dijo Emma. – Tienes que venir tú…
- Querida, soy Reina… - dijo cruzándose de brazos y levantando una ceja con media sonrisa en la cara. – El rescate es asunto de caballeros…
- Ya… Te recuerdo que juntas fuimos a buscar a Henry… - dijo Emma asomándose en el castillo de madera.
- Entonces no había caballeros, señorita Swan… - dijo con una sonrisa.
- ¿En serio? ¿Otra vez con el “señorita Swan”? – dijo haciendo comillas con los dedos mientras pronunciaba el señorita Swan.
Sin que se diera cuenta, Henry estaba subiendo por detrás del castillo, bajando a su pequeño tío y acercándose en silencio a Emma.
Xena, Gabrielle y los demás estaban pendientes de lo que hacía el niño con gran interés.
De repente, sin previo aviso Emma se da la vuelta, asustando a Henry.
- Bu… - dijo Emma.
- Ag… - dijo asustado Henry cayéndose de culo. – Me asustaste ma…
Emma se rio y ayudo a levantándose a su hijo.
- Lo siento… Te he odio, chico… - dijo Emma limpiando al niño. – Tienes que aprender a ser más silencioso si quieres salir en un futuro de casa sin que lo sepamos…
- ¿Me das unas clases? – dijo Henry con un giño.
- Claro… Pero que no se entere tu madre.                          
Abajo, Xena y Gabrielle estaban impresionadas por lo que acababa de hacer la rubia. Era verdad que el muchacho se había acercado silenciosamente y, para una persona sin entrenar, era que difícilmente se hubiera enterado.
Emma y Henry miraron al resto desde encima del castillo de madera.
- Bueno… - dijo Henry. – Creo que ma me ha vencido… Lo siento mamá…
Regina suspiro.
- Tranquila Regina… - dijo David andando hacia el castillo. – Yo salvare a mi nieto… Si me prestas una espada…
- Gracias David… - dijo Regina y con un movimiento de la mano le apareció una espada en la mano de David.
- Ni te atrevas David… - dijo Emma viendo cómo se acercaba su padre con la espada y una sonrisa. – No tengo ganas de entrenar… - dijo suspirando. – Es domingo…
- Emma, cariño… - dijo David mientras subía al castillo. – El peligro no descansa. Deberías saberlo ya…
Emma suspiro.
- ¿En serio tengo que entrenar ahora? – dijo Emma mirando a su padre.
- Míralo de esta manera, hija. Regina podrá ver todo lo que has aprendido.
- Esta bien… - dijo Emma y con otro movimiento de mano hizo aparecer la espada de Regina le regalo.
Ambos se pusieron en modo de defensa. Se estudiaban. Emma recordaba todo lo que su padre le había dicho. Miraba a su atacante a los ojos, sin perder de vista el movimiento de la espada. Giraron alrededor del otro. En calma.
David ataco primero. Arriba, abajo y luego alargo la mano. Pero Emma desvió todas las estocadas que su padre le daba.
- ¿Estas bien papá? – dijo Emma al ver que su padre hacia un gesto de dolor.
- Si, tranquila… - dijo David con una sonrisa. – Ahora ataca tú…
Emma asintió. Se preparó y ataco a su padre. Arriba, abajo y luego otra vez arriba. Dio una vuelta y ataco de lado.
David saltó de la tarima del castillo y Emma se lanzó hacia saltando delante, cortándole el paso, atacándole con un grito
Regina y los demás, se separaron al ver lo cerca que estaban de ellos.
Emma estaba seria, al final se había tomado en serio eso de demostrarle a Regina que sabía defenderse con espada. Atacó esta vez con más fuerza y con un movimiento, pillando desprevenido a su padre, le arrebato la espada de la mano, saliendo ésta volando y clavándose a los pies de Xena, que miraba el combate con los brazos cruzados, la mano de Gabrielle en los brazos de la morena de ojos azules  y con cierto interés.
- Vaya… - dijo David mirando a su hija. – Muy bien Emma… Veo que aprendiste lo que te enseño tu madre.
Emma sonrió a su padre.
- Gracias papá… - dijo tendiéndole una mano para que se levantara.
Xena cogió la espada y la sopeso en la mano dándole vueltas.
- ¿Quieres luchar contra ella? – dijo Gabrielle en voz baja mirando a Xena.
Xena sonrió y asintió.
- Quiero probarla contra mí... – dijo mirando a la bardo. – Se mueve bien. Tiene técnica de combate… - miro a Emma que estaba con su padre. – Te prometo que no seré dura… - dijo con una sonrisa.
- Mas te vale… - dijo Gabrielle. – Tiene que ayudarnos a rescatar a Eve…
Xena sonrió y se volvió hacia Regina.
- Regina… - dijo mirando a la morena. - ¿Puedo entrenar con Emma? Prometo no ser dura ahora con ella. Solo es para probarla….
Regina miro a la guerrera y asintió.
- Por mí no hay problema… Si eso ayuda a su entrenamiento…
Xena asintió.
- Emma… - dijo Xena llamando a la rubia. Esta la miro. – Enfréntate a mi… - dijo con una sonrisa.
Emma abrió los ojos.
- ¿¡Que!? – dijo sin creérselo.
- Vamos… - tarde o temprano tengo que probarte para saber lo que hace falta para que entrenemos más… - dijo adelantándose y poniéndose delante de ella. – Prometo no ser muy dura…. – dijo sacando la espada que tenía en la espalda.
- Muy bien… - dijo la rubia. – Pero ten cuidado…
Xena sonrió y sin darle tiempo a que la rubia se preparara, ataco con fuerza desde arriba. Emma paró el golpe con algo de dificultad, pero con decisión.

Emma atacó, paró e incluso corrió detrás de la guerrera. Xena atacaba, pero sus golpes eran parados por una Emma que poco a poco se notaba cansada, pero que aun así, daba lo mejor de sí.
Así pasaron un cuarto de hora, sin que hubiera ni ganador ni perdedor. Tras un giro de Xena y una estocada, le quitó la espada de las manos a Emma, que tropezó y cayó en el suelo.
- Me rindo… - dijo Emma desde el suelo.
Xena sonrió y retiro la espada del cuello de la rubia. Le tendió la mano para que se levantara.
- Muy bien hecho… - dijo Xena dándole una palmada en la espalda con una sonrisa. - ¿Estas bien? – dijo al ver el gesto de dolor de la rubia.
- Si tranquila… - dijo poniéndose derecha. Miro hacia donde Regina que la miraba con una sonrisa y orgullo en los ojos. – Creo que mañana no voy a trabajar…
Todos rieron ante ese comentario de la rubia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario