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domingo, 17 de agosto de 2014

La vida Continua Más Allá: Capítulo 9

Capítulo 9

- ¿Artemisa…? – dijo Emma mirando a la diosa con la boca abierta. - ¿La diosa de la caza?
- Vaya… - dijo la diosa con una sonrisa mirando a Emma. - ¿Me conoces?
- Bueno, si… - dijo Emma nerviosa, consciente de que todas las miradas estuvieran en ella. – En el instituto me decanté por Historia Antigua y Mitología…
- Mmmm… - dijo la diosa mirando a la rubia. – Luego hablare contigo… - dijo con una sonrisa. – Ahora… - dijo volviéndose hacia su Elegida y la Princesa Guerrera. – Que es lo que pasa… Decidme…
- Es Eve… - dijo Gabrielle. – La secuestraron…
La bardo y la guerrera vieron como la diosa fruncía el ceño.
- ¿Eve? ¿Tu hija, Xena? – dijo la diosa mirando a la guerrera.
- Si… - dijo elevando la cabeza. – Por eso estamos aquí… El Oráculo nos mandó que viniéramos en busca de ella… - dijo señalando con la cabeza a Emma, que miraba la escena junto con sus padres y Regina.
La diosa miro más atentamente a Xena y Gabrielle y luego a Emma. Se acercó a la rubia de ojos verdes azulados y Regina se tensó, dispuesta a defender a su Amor Verdadero de cualquier amenaza.
- Tranquila Reina del Reino Oscuro… No le haré nada… - dijo la diosa elevando las manos al ver como se ponía en posición de ataque. – Solo quiero confirmar una cosa… - dijo acercándose a Emma. – Emma Swan… - dijo mirándola a los ojos. – Si… Veo a alguien especial en tus antepasados… - dijo. Elevó una mano y la puso un momento en la frente de la muchacha. La separo y puso la palma hacia arriba, para que todos vieran. – Mmmm… Interesante… - dijo con una sonrisa.
- Artemisa… - dijo Gabrielle acercándose. - ¿Qué ocurre…?
Xena se puso cerca de Gabrielle, siempre atenta a la seguridad de su Alma Gemela.
La diosa contemplaba la luz que emitía su palma con una sonrisa.
- Si… Aquí estas… - dijo con una sonrisa. – Ahora…. Manifiéstate… - dijo a la luz y soplo. La luz se dirigió a la cara de Emma, quien cerró los ojos un momento.
Emma cerró los ojos un momento y se tambaleo. Regina sujetó a su novia por la espalda.
- ¡¿Qué le has hecho?! – dijo con furia en la voz. Snow se acercó dónde está su hija y la Evil Queen.
- Nada Regina Mills… - dijo la diosa tranquila. – Solo he despertado parte de su alma… - dijo sonriendo. – A una de sus antepasadas…
Todos esperaron a que la rubia abriera los ojos. Cuando los abrió, Emma miro a su alrededor, con la mirada confusa.
- Donde estoy… - dijo separándose de Regina y mirando a todos los lados. – Que llevo puesto… - miro sus ropas. Cuando enfoco su mirada en las personas, sus ojos se abrieron de la sorpresa y cayo de rodillas al suelo. – Mi diosa…. – dijo Emma con voz de adoración.
Artemisa sonrió e hizo un gesto con la mano.
- Arriba, Amazona… - dijo sonriendo mientras Emma subía, pero mantenía la mirada baja.
- Mi diosa… Yo… - empezó Emma.
- Mi querida Amazona… - dijo la diosa con cariño. – Mírame a los ojos…. – espero a que Emma la mirara. – Así está mejor… - sonrió. – Cuanto tiempo… Creí que nunca te llegarías a reencarnar… - sonrió de lado. - Pero has esperado a reencarnarte en alguien como Emma Swan…
Emma bajo la cabeza con una sonrisa y en señal de respeto.
- Yo también lo creí, mi diosa…
Artemisa sonrió.
- Me alegro tenerte de vuelta para ayudarnos en esta empresa… – dijo Artemisa mirándola a los ojos.
- Estoy a vuestras órdenes, mi diosa. – dijo Emma inclinando la cabeza otra vez ante la diosa que la miro complacida. – Sabéis que daría otra vez mi vida por ti, mi diosa, igual que por vuestra Elegida, la Reina Gabrielle…
Todo sucedió rápido….
Gabrielle, ante esa mención de la rubia jadeo, Xena se puso rígida apretando la mandíbula y cuadrando los músculos, Ainia y Asteria se miraron sorprendidas ante esa afirmación, Artemisa sonrió y las demás personas miraban sin comprender.
- Hablando de mí Elegida… - dijo Artemisa sonriendo. - ¿No reconoces a alguien más aquí? – dijo levantando una ceja. – Mira a tu alrededor…
Emma miro alrededor de sí misma. Vio a esas personas que reconocía como familias de su alma reencarnada, pero al mirar detrás de la diosa se quedó petrificada…
Allí estaba…. Gabrielle… Su Reina, su mejor amiga… Y a su lado, Xena, tan sorprendida como la propia Gabrielle. Y al lado de ellas, las otras dos Amazonas miraban sin comprender.
- Gabrielle… - dijo atónita Emma con los ojos en lágrimas. – Soy yo…. Ephiny…
Gabrielle sofoco un jadeo y tambaleante se acercó a la rubia.
- Pero… Tu… Moriste… - dijo con los ojos en lágrimas mientras miraba los ojos de Emma.
- Si… Lo se… - dijo con una sonrisa. – Pero, no sé cómo, me he reencarnado en el cuerpo de esta chica…
Gabrielle no lo soporto más y abrazo a su mejor amiga Amazona. Ephiny estrecho a Gabrielle contra ella son una sonrisa idéntica a la de la bardo.
Xena miraba toda la escena atónita y con la emoción contenida en los ojos, igual que las otras dos Amazonas, amigas también de Ephiny, que no se creían que ella pudiera estar allí.
Se separaron para mirarse a los ojos con una sonrisa en los labios. Gabrielle miro a Xena con una sonrisa.
- Xena… - dijo Gabrielle mirando a su Amor Verdadero. – Es ella, es Ephiny…
Xena se acercó y contemplo los ojos de la rubia. En ellos pudo distinguir la esencia de su amiga Amazona muerta. Abrazándola con fuerza. Eran pocas las veces que la Princesa Guerrera mostraba sus sentimientos delante de las Amazonas, que la miraron sorprendida, y aquella era de las pocas veces. Las otras veces, era hacia la Reina Amazona, y solo a ella.
Se separaron para que las otras dos Amazonas abrazaran a su hermana guerrera.
- Nos alegramos que estés aquí, Ephiny… - dijo emocionada Asteria.
- Y a mí volveros a ver… - dijo Ephiny. – Pero… ¿Y el resto de la aldea? – dijo mirando alrededor. - ¿Por qué estamos tan lejos de casa?
- La hija de Xena ha sido secuestrada… - dijo la diosa.
- ¿Qué…? – dijo incrédula. - ¿Eve? – dijo mirando a Xena y a Gabrielle que la miraban extrañadas. Ephiny sonrió al comprender: ella no había conocido a la hija de Xena, ya que ella había muerto antes de que Xena estuviera embarazada. – Os llevo cuidando desde que morí…
Gabrielle sonrió al ver que su mejor amiga Amazona, su Regente, se preocupaba por ellas.
- Ahora comprendo por qué el Oráculo nos mandó tan lejos, Xena… - dijo mirando a la rubia y a Xena, que levanto una ceja. – Por qué nos mandó que la buscáramos…
- Porque Gabrielle… - dijo la guerrera con una ceja.
- Nos mandó en busca de Ephiny… - dijo con una sonrisa. - ¿No es cierto, Artemisa?
- Cierto, Gabrielle… - dijo la diosa con una sonrisa. – Pero mis Amazonas no deben estar separadas… - dijo Artemisa entrecerrando los ojos he hizo un movimiento con la mano – Ya está… - dijo satisfecha. Miro a su Elegida y a Regina. – No tienes inconveniente en que haya traído a las ultimas de mis Amazonas a tu pueblo, ¿no Regina…?- dijo mirándola.
Regina alzo una ceja.
- Si se comportan… - dijo la Evil Queen mirando desafiadoramente a la diosa. – No tengo ningún problema…
Artemisa sonrió.
- Lo dudo… Ayudaran a proteger el pueblo junto con tu Sheriff… - dijo sonriendo a Regina. – Y hablando de Sheriff, es hora de volver a Emma al presente. No os preocupéis, - dijo al ver la mirada asustada de las Amazonas y la guerrera. – Ephiny seguirá dentro de Emma, al fin y al cabo es una vida pasada de Emma. Convertirla en Amazona, aprenderá rápido. Lo lleva en la sangre… - dijo con una sonrisa y con un toque en la frente de la rubia, Emma volvió a ser ella misma. Artemisa sonrió a Emma. – Gabrielle, enséñale la vara y los Sais… Asteria, Ainia y las demás, la resistencia y vuestros puntos fuertes… Y Xena… - dijo mirando a la guerrera. – Te dejo su aprendizaje, serás su tutora. Enséñale todas tus habilidades, no temas. Ella se adaptara… Y enséñale también a usar tu Chakram… - dijo la diosa. Xena entrecerró los ojos.
- Me lo dio…. – empezó Xena.
- Ares, tu padre. Lo se… - dijo Artemisa.
Xena apretó los dientes.
- ¿Ares, el dios de la Guerra es tu padre…? – dijo Emma con asombro. – Ósea, que eres semidiosa como Hércules…
- Digamos que mi familia es igual que la tuya… - dijo Xena sonriéndole a Emma, la cual se hecho a reír junto con Xena.
Regina miro a Emma con una ceja levantada y una sonrisa. Esa era su Emma Swan. Su Amor Verdadero.
- Lo llamare para que le de uno… - dijo la diosa. – Ares, hermano…
Hubo un fogonazo de luz y al instante un hombre alto, pelo negro con perilla apareció delante de Artemisa.
- Que quieres hermana…. – dijo cruzándose de brazos y mirando a la otra diosa. – No tengo todo el día…
- Hola Ares… - dijo Artemisa sin inmutarse. – Quería un favor tuyo…
Ares alzo una ceja. Miro alrededor suyo y se paró en Emma, a la cual miro de arriba abajo con una sonrisa sensual. Pero cuando vio a Xena, sonrió.
- Hola mi Princesa… - dijo acercándose.
- Ares… - dijo Xena con la mirada dura.
- Veo que aun sigues con tu rubita… - dijo mirando a Gabrielle muy distinto a como había mirado a Xena instantes antes. – Hola Gabrielle… Me gusta verte de nuevo….
- A mí no… - dijo Gabrielle duramente. Xena la miro con una sonrisa.
Ares iba a replicar cuando otro fogonazo se sintió en el aire y una chica vestida sensualmente apareció a su lado.
- Oye Ares, - dijo encarándose al dios. – Tú no me dejas con la palabra en la boca. No te entremetas más entre ellas. Por mucho que tientes a Xena, ella no dejara a Gabrielle. De eso me encargare yo. Así que no seas un incordio y apártate de una vez de mis sobrinas…
Ares rodo los ojos.
- Afrodita… Tenemos publico… - dijo señalando con los brazos extendidos a las personas que estaban a los lados.
Afrodita se tensó y se puso rígida mirando fijamente a su alrededor. Se paró en Xena y Gabrielle.
- ¡Chicas! – dijo abrazándolas amorosamente. – Me alegro de veros…
- ¡Afrodita…! – dijeron  a la vez.
- Mmmm… Pero que bien os veis… - dijo separándose y mirándolas de arriba abajo con una sonrisa.
- A nosotras también Afrodita… - dijo Gabrielle con una sonrisa.
- Lo se querida… - dijo guiñándole un ojo a la pareja. – Vaya… Siento mucho amor por aquí… - se dio la vuelta. – Hola hermanita… - dijo a Artemisa con una sonrisa y un guiño. Fue donde Emma y la observo detenidamente. – Hola nena… - dijo pasando un dedo por la mejilla de la rubia, quien miro a la diosa con excitación. Regina miraba a la diosa con enfado. – Eres muy bella, Princesa Emma Swan… - dijo mirándola a los ojos.- Y fuerte… - dijo apretando los bíceps de la rubia. Emma no decía nada. Afrodita se acercó a Emma, y rodeándola con los brazos el cuello, la beso con pasión. Emma se dejó hacer. – Mmmm… Y besas tremendamente bien… - dijo después de besarla.
- Eh tu… Aparta tus manos de ella… - dijo Regina con enfado.
Ares se rió, y Afrodita miro a la Evil Queen a los ojos.
- Tranquila Reina del Reino Oscuro, tu Alma Gemela te ama solamente a ti… - dijo con una sonrisa. – Yo solo la saludaba… De manera especial… - dijo mirando de arriba abajo a una Emma que parecía embelesada con la diosa del amor.
Regina no dejó de mirar mal a la diosa.
- Ya vale… - dijo Artemisa ante la tensión que se palaba. – Ares, necesito que me des un Chakram para Emma… - dijo mirando a su hermano.
- ¿Un Chakram?- dijo Ares mirando a su hermana. – Ni hablar Artemisa… No sabrá utilizarlo… - dijo con una sonrisa.
- Tiene un alma guerrera, Ares… - dijo Artemisa. – Mira su Aura… Es color fuego y azul… Los colores de la batalla… - dijo Artemisa mirando a su hermano. – Y dorado…
Ares miro con impresión a su hermana. No era posible. Miro a Emma con detenimiento. Era cierto. Allí estaba su Aura, roja fuego, azul y dorado…
No era posible… El dorado era de los semidioses. El mismo dorado que tenía Xena por ser hija suya. El mismo dorado que tenía Gabrielle, ya que Zeus derramó la esencia de Irene, la diosa de la paz…
Apretó los dientes. Artemisa tenía razón. Aquella chica, Emma Swan, tenía un alma guerrera tal y como era la de Xena.
Suspiro y se acercó despacio a Emma. Elevo su mano ante la mirada perpleja de todos los presentes y tras un fogonazo, apareció un Chakram parecido al que Xena llevaba colgado de su armadura.
- Toma Emma… - dijo Ares con una voz cautivadora. – Te lo regalo. Un regalo del dios de la guerra… Para una autentica guerrera… - dijo esto en voz que sonaba sensual, acercándose a una perpleja rubia que poco a poco se sentía más nerviosa.
Emma cogió el objeto que le entregaba el dios con bastante nerviosismo.
- Gracias… - dijo sin apartar los ojos del dios.
Ares sonrió y se acercó más. Debía admitir que Emma le atraía y mucho. Elevo la mano ya vacía del objeto y acaricio la mejilla de la rubia con ojos verde azulados. Se acercó a ella y sin que nadie se lo esperara, la beso con pasión agarrando con una mano la cintura de Emma y con la otra la nuca, para acercarla más al beso.
Emma al principio sorprendió, pero poco después se sorprendió a si misma devolviéndole el beso al dios de la guerra con el mismo ímpetu que él.
Todo sucedió deprisa, sonido de espadas desenvainándose, una exclamación y un grito de guerra….
Emma fue apartada con rapidez con un impulso hacia atrás, cayéndose hacia atrás. Miro hacia adelante y vio como Xena saltaba para ponerse delante de ella, apartándola del dios de la guerra, como Gabrielle corría y se ponía al lado de Xena y como las amazonas ponían a salvo al hijo de la Reina Amazona.
- Ni se te ocurra Ares… - dijo Xena con voz grabe y postura de defensa. – No te permitiré que la conviertas en alguien como yo…
Gabrielle miro con furia al dios y agarro con más fuerza su vara.
- No es nada tuyo Xena… - dijo el dios. – Es normal que defiendas a ella, - dijo señalando a Gabrielle. – Pero Emma no es nada tuyo… Déjame entrenarla… - dijo mirándola a los ojos. – Será lo que tú fuiste, pero esta vez me asegurare de que nadie me impida llegar al final…. – dijo amenazadoramente.
- En eso te equivocas, dios de pacotilla…. – dijo una Regina toda enfadada y ante los ojos de todas esas personas, se transformó en la Evil Queen. – Ella no se ira contigo, porque ella es mía… - dijo adelantándose con una mirada furiosa que a los presentes que pertenecían al Bosque Encantado les recordó a la auténtica Evil Queen de esos tiempos.
Todos la miraban con los ojos abiertos.
- Tu quien eres… - dijo el dios con desprecio.
- Soy, cariño, tu peor pesadilla si vuelves a tocar un solo pelo a ella… - dijo con una sonrisa que daba miedo. – Soy la Reina Malvada…. Su prometida…
Avanzó un poco más, poniéndose a la altura de Xena y Gabrielle que la miraban con sorpresa.
Ares miro a las 3 mujeres que tenía enfrente con desprecio.
- Sera mejor que te marches, hermano… - dijo Artemisa. – Si haces daño a mi Elegida oh a su consorte… - dijo mirando a Xena con una sonrisa. – Seré yo quien te ataque…
Ares la miro y se puso tenso.
- Esto no se acaba aquí… - dijo mirando severamente a sus dos hermanas, a la guerrera, a la Reina Amazona y a la Evil Queen. Desapareció en un fogonazo de luz.
Todo el mundo se quedó en silenció hasta que Afrodita se acercó rápidamente a Emma, agachándose y pasándole la mano por la cara.
- ¿Estas bien? – pregunto con preocupación.
Emma la miro sin saber que decir, pero desvió su mirada hacia Regina, que la miraba con la mandíbula tensa.
- Regina… - dijo solamente.
La morena se acercó y se agacho dándole una bofetada tan fuerte a Emma, que hizo estremecerse a todos los que se encontraban allí.
Emma miro sorprendida a su novia llevándose una mano a la mejilla, la cual se estaba volviendo roja.
- Para la próxima vez, escúchame bien Emma Swan… - dijo Regina fríamente. – Te defiendes tu sola… Porque yo no estoy dispuesta a pasar por esto otra vez… - dijo mirándola fijamente. Luego paso la mano por la mejilla, aliviando el dolor que la rubia sentía. – Y duermes en el sillón…. – Añadió con una sonrisa acariciando la mejilla que acababa de curar con la mano.
Emma sonrió de lado y se acercó a la boca de su novia.
- Te amo… - dijo solamente antes de besarla con cierta brusquedad e ímpetu ante la atenta mirada de todos.

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