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domingo, 26 de octubre de 2014

La vida Continua Más Allá: Capítulo 18

Capítulo 18

Llegó el día de la fiesta de Halloween y con ella los nervios de la preparación. Habían invitado a casi toda la ciudad, incluido a los niños si querían ir. Emma estaba nerviosa por saber que vestido llevaría Regina. Solo le había dicho que era corto… Muy corto… Y Emma no paraba de pensar de qué se vestiría la morena.
La mansión estaba decorada tanto por dentro como por fuera. Por fuera con los típicos adornos, esqueletos, calabazas iluminadas, tumbas abiertas, murciélagos y de más cosas.
Por dentro, la mansión parecía un gran salón de banquetes de la Antigua Roma. Decorado con estatuas de mármol, copas de oro y todo tipo de manjares que puedas imaginar.
Los primeros invitados ya habían llegado a la mansión, allí estaba Ruby disfrazada de una ninfa, la abuelita, disfrazada de hechicera, David vestido de soldado romano, Snow vestida de musa, el pequeño Daniel vestido de Rey Arturo y Henry disfrazado de Príncipe de Persia.

En la habitación mientras tanto, Emma estaba ultimando los últimos detalles de su disfraz de Emperador Romano.
- Mi emperador… ¿Ya está listo?- dijo Regina desde la puerta de la habitación.
Emma, al oír a Regina, se dio la vuelta para contestarle, pero se quedó sin palabras al ver cómo iba vestida Regina.
Llevaba puesto un top plateado que le cubría justo lo necesario. Llevaba una falda plateada que le llegaba un poco más arriba de las rodillas. Al cinto llevaba una espada corta metida en su funda, en una mano llevaba el casco debajo del brazo y del otro tenia cogido el escudo.
- Vaya… - dijo Emma con la boca abierta.
- ¿Te gusta? – dijo Regina mientras mira con una sonrisa a Emma.
- Gustarme es poco... – dijo Emma acercándose poco a poco a Regina. – Asique de Gladiadora…
- Gladiadora Sexy… - dijo Regina coqueteando.
- Y tan sexy… - dijo Emma mientras quitaba el escudo y el casco de las manos de Regina.
Regina se dejó acariciar por la rubia. Emma acaricio la piel expuesta de Regina. Debía admitir que la morena estaba sexy en ese disfraz.
Poco a poco, Emma se acercó a Regina, rodeándola con los brazos y atrayéndola hacia la rubia.
- Dime, mi emperador… - dijo Regina mientras acariciaba el cuello de la rubia y se pegaba más a ella. – Que desea que haga… - dijo mientras sacaba la lengua y chupaba la cara de Emma.
Emma cerró los ojos y gimió. Acerco más a Regina a su cuerpo.
- Quiero todo de ti, mi Gladiadora Sexy… - dijo Emma mientras besaba el cuello de Regina.
Regina suspiro ante el roce de los labios de la rubia sobre su cuello. Se acercó más a Emma mientras que una mano de Emma se colaba por debajo de la falda, cogiendo una pierna de la morena y poniéndola en la cadera de Emma, haciendo accesible el centro de la morena.
Regina suspiro en el oído de la rubia y Emma gruñó ante esa acción de la morena. Apretó más a Regina y la encamino hasta la pared, poniendo la espalda de la morena contra la pared.
La rubia sonrió y estrechó a la morena entre sus brazos. Regina gimió en el oído de Emma al notar que unos labios cálidos se apoderaban de su cuello.
Emma recorrió el cuerpo de la gladiadora con las manos mientras que Regina capturaba sus labios en un beso apasionado. Emma, sin esperar, retiró la sexy lencería que tenía puesta Regina y hundió dos de sus dedos en la gladiadora, profiriendo un sonoro jadeo por parte de la morena que termino en un gemido de placer. Después de unas rápidas envestidas, Emma saco los dedos de Regina y se los llevo a la boca, saboreando el sabor de la morena, que al ver esto, se encendió y besó con desesperación a Emma. Regina, al saborearse en ella, su pasión aumentó. Lucharon por el control, pero Emma, por fin, recuperó el control, metiendo otra vez de improviso, los dedos dentro de la morena y como venganza, recibió un mordisco en el labio inferior, rompiendo el beso.
- ¿Lo quieres en plan duro? - gruñó Emma entre los labios de Regina mientras sacaba otra vez los dedos y apretaba las caderas de la morena.
- Sí… - dijo con pasión Regina entre los labios de la rubia. Tomó aire con fuerza cuando las manos de la rubia le abrieron las piernas y Regina no tardó en tener lo que clamaba su cuerpo. Su emperador la estaba tomando, poseyéndola. Rodeó con los brazos el cuerpo vestido de emperador de Emma para sentir a la rubia haciéndole el amor. Su cuerpo se arqueó con la sensación del orgasmo al acercarse al punto culminante. - Oh... Por... Lo más sagrado... Sí... Sí… Más… - Clavó las uñas en los hombros de Emma al arquearse contra las fuertes manos de la rubia al llegar al orgasmo.

Una vez que estuvo todo el mundo en la fiesta, hicieron su entrada Emma y Regina. Muy despacio, bajaban las escaleras que llevaban de las habitaciones a la sala donde era la fiesta. Desde lo alto, pudieron ver que todo el mundo se lo estaba pasando en grande, bailando, bebiendo, comiendo y hablando, todos con todos.
Con un movimiento de la mano, Regina cambio sutilmente de canción, llenando la sala con unas trompetas atronadoras que anunciaron la entrada de Emma y Regina.
La rubia, miro a Regina al escuchar la música.
- Eres un Emperador, y yo tu Gladiadora…. Necesitas esta música para anunciarte… - dijo la morena mirando a Emma mientras bajaban.
Bajaron poco a poco la escalera con una sonrisa en los labios. Al llegar abajo del todo, Emma se irguió más de lo que estaba y sonrió a los presentes al ver las miradas que les dirigían los allí presentes.
Emma estaba disfrazada de emperador romano. Llevaba una túnica hasta las rodillas de color azul, encima de ella llevaba las típica falda de cuero de tiras negras de los soldados romanos, una armadura de color oro en el pecho, una capa de color rojo sangre con broches dorados, una corona de laurel dorada y el pelo recogido, haciendo así resaltar la corona.
Llevaba unos brazaletes a lo lago de los brazos, lo que le hacía resaltar su musculatura. Llevaba unas botas romanas con protectores en las pantorrillas. Lo que hacía que Emma pareciera una autentica emperatriz romana.
Regina iba a su lado, de la mano de Emma, vestida otra vez con su traje de Gladiadora Romana. Estaba sonriente, al ver como las miraban el resto de invitados a la fiesta.
- Os presento a Emma Swan, Emperatriz de toda Roma y StoryBrooke… - Dijo Regina a todos los presentes con una sonrisa.
Emma sonrió y miro a Regina.
- Y yo a Regina Mills, mi mejor Gladiadora… - dijo con una sonrisa pícara.
Los allí presentes aplaudieron a las dos  anfitrionas de la fiesta. Ellas sonrieron y se mezclaron entre la gente, hablando y bebiendo.
Poco después, Xena y Gabrielle se acercaron a Regina y Emma que estaban hablando con Ruby y David.
- Mi señora Emma… - dijo Gabrielle detrás de Emma. Esta se dio la vuelta y Regina también. Gabrielle sonrió y se inclinó levemente. – Permitidme presentaros a Cleopatra, Faraona de Egipto… Esclava de Roma… - dijo señalando a Xena, que estaba detrás de ella.
Emma y todos los presentes se quedaron con la boca abierta.
Xena llevaba puesta una túnica de lino blanco anudada a cuello, que le dejaba ver sus hombros y brazos. La túnica le llegaba hasta el suelo, en la cintura llevaba un cinturón de leopardo. También llevaba un manto de piel de leopardo puesto sobre el hombro izquierdo. Llevaba el pelo suelto por la espalda con unas finas tiras de hilo de oro, resaltándolo así. Llevaba también unos brazaletes de oro en los brazos y una corona de oro y piedras preciosas en la cabeza, acabada con un áspid egipcio de oro.
- Emperatriz… - dijo Xena con una sonrisa. Sabía perfectamente lo que había causado.
- Mi señora… - logro decir Emma sin apartar la mirada de Xena. Cogió la mano de Xena/Cleopatra y se la beso sin apartar los ojos de los de la morena.
Regina no apartaba los ojos de Emma ni de Xena.
Xena sonrió por cómo estaba la rubia.
- Te presento a Eros… - dijo Xena mientras señala a Gabrielle y esta hacia una reverencia ante Emma. – Es mí… Mano derecha… - dijo sonriendo a Gabrielle, quien le devolvió la sonrisa. – Es mi consejera y lugarteniente…
Emma miro con una ceja levantada ese cambio de miradas y sonrisas. Sonrió de lado, porque sabía que detrás de esa “mano derecha” había implícito más. Miro atentamente a Gabrielle. Llevaba puesto un top de lino blanco con una falda sencilla del mismo material que dejaba al aire su esbelta figura con tan solo unos brazales y muñequeras metálicas adornadas con nácar protegían sus brazos, del mismo estilo que los que llevaba Cleopatra.
- Encantada, Eros… - dijo Emma inclinándose un poco ante Gabrielle con una sonrisa y cogiéndole una mano para besársela.
Regina entrecerró los ojos cuando vio como Emma miraba con deseo a Xena otra vez y esta era correspondida por Xena. Regina carraspeo para llamar la atención de las dos mujeres.
Emma se volvió y sonrió a Regina. Cogió su mano y la acerco a ella.
- Mi señora Cleopatra…. Eros… - dijo mirándolas a los ojos. – Os presento a Regina Mills… Gladiadora de Roma…
Regina sonrió a Emma mirándola a los ojos. Se volvió hacia Xena y Gabrielle e inclino casi la cabeza.
- Encantada…. – dijo mirándolas de arriba abajo.
- Lo mismo digo… - dijo Xena. - ¿Me invitas a una copa? – dijo volviéndose hacia Emma.
- Claro… - dijo Emma cogiendo la mano que le ofrecía Xena.
Regina vio como Emma se fue con Xena de la mano. Tampoco se lo paso la mirada que su rubia le echaba a la morena. Apretó la mandíbula y frunció el ceño.
- Tranquila… - dijo Gabrielle al advertir el humor de Regina. – Ella te ama a ti. Se le nota de lejos… - miro a la morena.
- ¿Y Xena de ti? – dijo sin mirar a Gabrielle y siguiendo mirando a la pareja viendo como Xena miraba seductoramente a Emma y esta sonreía a la morena.
- Confió plenamente en ella… - dijo mirando la escena.
En ese momento Xena se reía de algo que Emma le había dicho. Emma sonreía también. Entonces, vieron como Xena se apoyó en la mesa donde estaban las bebidas y miro seductoramente a Emma. La rubia se quedó callada en lo que estaba diciendo y miro fijamente a Xena.
Gabrielle y Regina notaron esto y se acercaron para escuchar mejor.

- Eres hermosa… - dijo Emma mirando a Xena a los ojos.
Xena sonrió y se acercó un poco más a Emma.
- Tu también… - dijo pasando un dedo por la armadora de Emma. La rubia suspiro y cerró los ojos. – Me atraes, Emma… Y a Gabrielle también. Y no niegues lo evidente. Sé cómo nos miras. Te atraemos… - dijo Xena acercándose más y hablando en susurros. Xena acaricio la mejilla de la rubia. - ¿No es cierto?
Emma cerró los ojos ante la caricia de Xena y suspiro.
- Si… - dijo tragando saliva. – Es cierto…
Xena sonrió y se acercó más cogiendo una mano de Emma poniéndola en la cadera de la morena.
- También sé que a Regina también le atraemos, pero en menor medida de lo que te atraemos a ti… - dijo pasando la nariz por la mejilla de la morena.
Regina al ver esto enfureció y quiso acercarse pero Gabrielle la detuvo.
- Confía en ella, Regina. Ella te ama. – dijo Gabrielle mirando a la morena. – Esto solo es para divertirnos.
Regina miro los ojos de la bardo.
- Si ella besara a Emma… ¿Seguirías confiando en Xena...? – dijo Regina mirándola.
Gabrielle sonrió.
- Ella y yo… Bueno, más ella, ha hecho esto más de una vez… Se ha acostado con Marco Antonio vestida así… - dijo señalando a Xena. – Y mi amor por ella sigue intacto. Aunque, eh de admitir, que al principio me dolía… - dijo suspirando. – Pero luego comprendí, que por muchas personas que se acostara… Era a mí a la que amaba… Lo demás era trabajo…
Regina miro a la pareja que seguía mirándose a los ojos. Y entonces lo comprendió. Era todo cuestión de confianza. Sonrió al darse cuenta que Xena le susurraba algo a Emma mirando en su dirección. Luego se separó de la rubia y dándole un apasionado beso en los labios, se separó de ella llegando hasta donde estaban Gabrielle y Regina.
Gabrielle sonrió a Xena.
- ¿Todo bien? – pregunto la bardo.
Xena sonrió.
- Todo bien… - dijo mirando a Gabrielle con una sonrisa. – Nos vemos después de la fiesta… - dijo mirando a Regina y a Gabrielle quien sonrió.
- ¿Y eso? – dijo Regina.
Las dos mujeres sonrieron.
- Para acostarnos las 4, Regina… - dijo Xena dándose la vuelta con Gabrielle y alejándose. Dejando a una sorprendida Regina con la boca abierta.

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